Buenos Aires, Argentina. Año 2011 

1. ¿Qué es la oración?
"Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo". No es que eso se necesite para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hacia nosotros, antes nos eleva a Él. Cuando Jesús estuvo en la tierra enseñó a presentar a Dios sus necesidades diarias y a confiarle todos sus afanes. Y la seguridad que les dió de que sus oraciones serían oídas, nos es dada también a nosotros".
(Felicidad abundante pág. 45).
2. ¿En qué consiste la oración?
Es el clamor del alma necesitada, elevado hacia nuestro Padre celestial. "En mi angustia invoqué a Jehová, a mi Dios clamé, y escuchó mi voz..."
(2 Samuel 22:7)
3. ¿A quién debemos dirigir la oración?
Jesús nos enseó a dirigir nuestras oraciones a Dios el Padre: "Vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos..."
(Mateo 6:9).
4. ¿En nombre de quién debemos orar?
En el nombre de nuestro Señor Jesús: "Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré..."
(Juan 14:13).
5. ¿Cuál es el mejor lugar para orar?
En un lugar privado: "Mas tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta, y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público"
(Mateo 6:6).
6. ¿Cuánto debemos orar?
Hay que cultivar un espíritu constante de oración: "En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré y Él oirá mi voz"
(Salmo 55:17).
7. ¿Qué factores son importantes en la oración?
La sencillez: "Al orar no uséis vanas repeticiones..."
(Mateo 6:7).
El agradecimiento: "Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias"
(Filipenses 4:6).
La constancia: "Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración"
(Romanos 12:12).
8. ¿Qué cosas estorban la eficacia de la oración?
Pedidos indebidos: "Pedís, pero no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites"
(Santiago 4:3).
La duda: "Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda de mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra"
(Santiago 1:6).
El pecado: "...vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro para no oír"
(Isaías 59:2).
9. ¡Anímate a orar!
"Presenta a Dios tus necesidades, tristezas, gozos, cuidados y temores. No puedes agobiarlo ni cansarlo. Él que tiene contados los cabellos de tu cabeza no es indiferente a las necesidades de sus hijos. Llévale todo lo que confunda tu mente. Ninguna cosa es demasiado grande para que Él no la pueda soportar, pues sostiene los mundos y rige los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que Él no la note"
(Felicidad abundante pág. 49).